Con el crédito de su gente disminuido, Unión recibe a Gimnasia y Esgrima de Mendoza
El partido se juega este lunes a las 22 horas en el estadio 15 de abril
02.02.2026 | 12:59
Unión y Colón
/ Por Roberto Olivera
/ Fuente: La Noticia On Line
No fue el mejor comienzo. Dos partidos jugados y apenas un gol marcó una realidad incómoda: el equipo muestra buenos pasajes, pero le falta eficacia y equilibrio para sostener resultados.
Contra Platense y en la Fortaleza, Unión tuvo capítulos iniciales prometedores que no logró transformar en ventaja. Especialmente en Lanús: los primeros 30 minutos fueron la mejor versión del equipo. Se lo vio agresivo, ordenado en la recuperación y con fútbol asociativo; Profini se destacó en la restitución, Mauro Pittón se ofreció por todo el ancho del campo y Palacios dio fluidez al juego. Aunque la superioridad en el trámite no terminó en gol, el arranque dejó sensaciones positivas.
El quiebre llegó con la expulsión de Fascendini: quedarse con uno menos condicionó el plan y, encima, llegaron dos goles en momentos clave —cierre del primer tiempo y comienzo del complemento— que complicaron la remontada. La decisión de Madelón de no mover el banco antes del descanso —evitando gastar una sustitución para corregir la expulsión— resultó, a la postre, en una salida al segundo tiempo demasiado apresurada. Con un hombre menos, Unión perdió orden en el mediocampo y se abrió en defensa, hasta estar a un paso del tercero salvado por Maizon Rodríguez.
Pese a todo, el equipo tuvo actitud para pelear hasta el final. Generó ocasiones claras en el tramo final —un cabezazo de Maizon Rodríguez que se fue desviado entre ellas— y pudo haber forzado al menos el empate. Ahí quedó en evidencia otro déficit: la falta de puntería. Colazo, aunque no jugó mal, no gravitó y los delanteros apenas justificaron la presencia con un solo gol en dos encuentros; la misión principal del ataque sigue sin cumplirse.
En lo táctico, la variante de poner a Bruno Pittón en la línea de cuatro y a Del Blanco en el mediocampo rindió: le dio estabilidad y permitió ese buen primer tramo. Es probable que Madelón repita esa fórmula, buscando recuperar la solvencia mostrada en esos 30 minutos de Lanús y traducirla en eficacia ofensiva.
El desafío inmediato es sencillo en el diagnóstico y complejo en la solución: sostener la misma intensidad y control del balón desde el inicio, pero con mayor claridad y contundencia de cara al arco. Hasta ahora, Unión muestra las señales correctas; le falta terminar de encenderlas.
