“El Niño ya está activo”: especialistas advierten riesgo alto de lluvias intensas y piden prepararse ante posible fenómeno “fuerte o muy fuerte”
El Centro Meteorológico Climático alerta que el calentamiento del Pacífico supera el umbral y proyecta un escenario con mayor frecuencia e intensidad de tormentas y ríos elevados
02.07.2026 | 08:01
Locales
/ Por Roberto Olivera
/ Fuente: Radio Nova 97.5
El evento climático global conocido como El Niño ya se encuentra activo y las proyecciones internacionales sitúan en un 89% la probabilidad de que evolucione hacia un episodio “fuerte o muy fuerte” para los meses de fin de año, informaron especialistas del Centro Meteorológico Climático en una charla técnica realizada en Santo Tomé. “El Niño ya está activo… la anomalía de temperatura superficial del Pacífico ecuatorial está en 0,7°C, por encima del umbral de 0,5°C”, explicó Pablo Lucero, técnico superior en meteorología, quien participó de jornadas de capacitación y recorridos con equipos locales de Protección Civil.
Los modelos internacionales y regionales anticipan un aumento de la energía atmosférica, lo que se traduce en una mayor probabilidad de lluvias abundantes, tormentas más frecuentes e intensas y, en consecuencia, escenarios de ríos con niveles elevados. “Para nuestra provincia se espera un exceso de precipitaciones desde noviembre y diciembre, que podría prolongarse hasta abril o mayo del año que viene”, advirtió Lucero. Añadió que en la actualización prevista entre el 5 y el 10 de julio se publicará un informe semestral que dará un panorama más nítido de la evolución hasta enero.
Los especialistas insisten en que no solo importa el total de lluvia sino su distribución temporal: “Cien milímetros en pocas horas puede producir un desastre; cien milímetros repartidos en un mes no pasa nada”, ejemplificó Lucero. Por eso, explicó, la combinación de suelos ya parcialmente saturados, ríos con tendencia al alza y precipitaciones concentradas aumenta significativamente la vulnerabilidad: “Hemos visto que el río Salado, tras las últimas precipitaciones, quedó algo elevado y los suelos están saturados; si se suman meses con 200‑300 mm, la situación se complica”.
Los impactos locales irán más allá de la hidráulica fluvial: el aumento de tormentas severas incrementa el riesgo de caída de árboles y postes envejecidos, cortes prolongados de energía y daños en redes de fibra y servicios. Lucero subrayó que “árboles añejos y postes podridos” pueden dejar barrios días sin luz si no se interviene preventivamente. Además, pidió atención sobre asentamientos en zonas inundables y ocupación de reservorios pluviales, que reducen la capacidad de almacenamiento y agravarán la escorrentía urbana.
Ante ese panorama, los organismos provinciales y municipales intensifican la fase preventiva. Lucero valoró la mayor coordinación observada esta temporada: “Creo que es la primera vez que tantos meses antes de un fenómeno como este se empiezan a tomar cartas en el asunto para prevención”, y citó la reciente compra de embarcaciones por parte de la provincia para Protección Civil y la realización de jornadas de capacitación en localidades como Santo Tomé. No obstante, advirtió que muchas obras siguen condicionadas por trámites administrativos y licitaciones: “Limpiar un canal no se hace de un día para otro”.
Respecto a magnitudes extremas, los investigadores aclararon que si bien es posible que se registren eventos puntuales de 300–400 mm en cortos periodos, la incertidumbre persiste sobre la localización exacta y la temporalidad. “Puede ocurrir en cualquier punto: norte, sur o centro de la provincia; lo crucial es prepararse porque la probabilidad está ahí”, señaló Lucero, que recordó episodios históricos (1983, 1998, 2016) como referencias del potencial impacto.
En lo inmediato, la región enfrentará un marcado descenso térmico con mínimas cercanas a cero o por debajo en áreas suburbanas y rurales, y la sensación térmica elevada en primavera‑verano con alta humedad cuando avancen las semanas de Niño. Lucero recordó: “Podemos tener sensaciones térmicas arriba de 48–50°C en condiciones de alta humedad”, lo que implica riesgos sanitarios además de los hidrológicos.
Autoridades locales y provinciales prevén reuniones de coordinación con municipios, actualización de cronogramas de limpieza de canales, revisión de bombas y ensayos operativos, además de campañas de comunicación para que comunidades y comercios revisen instalaciones críticas (postes, árboles, sistemas eléctricos y medidores). El especialista pidió a la población seguir la información oficial y actuar en prevención: “Si pasa nada, todos contentos; pero si sucede, no podemos decir que no avisaron”.
Finalmente Lucero reiteró la importancia de que los medios y los gobiernos acompañen con información veraz y oportuna. “No solo hay que monitorear el fenómeno, sino traducirlo en decisiones concretas: mantenimiento de defensas, pruebas de bombeo, limpieza de desagües y protocolos de evacuación en barrios de riesgo”, concluyó, enfatizando que la combinación de alerta científica y acción administrativa es la herramienta clave para reducir daños.

