Violencia en Adelina Centro reaviva el reclamo de presencia estatal
Vecinos denuncian que los recientes hechos delictivos, entre ellos tiroteos y agresiones a plena luz del día, dejaron a la comunidad en alerta y exigen medidas urgentes.
21.10.2026 | 06:19
Locales
/ Por Roberto Olivera
/ Fuente: Radio Nova 97.5
Los vecinos de Adelina Centro aseguran que la sucesión de episodios violentos en los últimos meses —con detonaciones en la vía pública, enfrentamientos armados y una joven internada en terapia intensiva tras un ataque— transformó la vida cotidiana del barrio y potenció el temor generalizado. “Cada vez vemos que se replica hacia el norte de la ciudad” y “no estamos viendo respuestas”, dijo una vecina que pidió ser escuchada tras los hechos.
El último incidente reportado ocurrió a media tarde en la zona de Castelli al 4600, entre Chaperauge y Maipú, donde se registró un tiroteo que obligó a la intervención policial y dejó a la comunidad conmocionada. Según el testimonio, en esa misma manzana funcionan un centro de salud, la subcomisaría y un anexo de jardín municipal, lo que subraya, en opinión de los residentes, que la presencia policial por sí sola no alcanza para frenar la violencia. “El solo hecho de presencia policial igual no erradica la violencia”, sostuvo la vecina, y pidió “medidas de intervención” más integrales por parte del Estado.
Los relatos recogen además que estos hechos no son aislados: en agosto se había producido otro episodio grave cerca del CAPS de la zona, y semanas atrás se escucharon 25 detonaciones nocturnas en el barrio. Tras los últimos sucesos, siete personas fueron detenidas —cuatro hombres y tres mujeres—, aunque los vecinos creen que hubo más involucrados.
Más allá de la pelea puntual entre familias o supuestos episodios de microtráfico, los vecinos apuntan al deterioro del entorno urbano como factor que agrava la situación: calles intransitables, microbasurales, falta de espacios recreativos y servicio deficientes en un barrio que creció rápidamente sin que los servicios públicos acompañaran. “Los chicos no pueden ya jugar a la pelota en la calle” y “hay mucha gente laburante” que hoy se siente insegura en su propio barrio, señalaron como consecuencias palpables del abandono.
La sensación de inseguridad altera rutinas: hay quienes deben esperar a ser acompañados para salir temprano a buscar turnos médicos o tomar colectivos, y otros optan por encerrarse para evitar riesgos. “No es justo que el laburante tenga que encerrarse o que no pueda tomar mates tranquilo en la vereda”, expresó la vecina, que además reveló que su reclamo al municipio no obtuvo respuesta.
Los residentes piden un abordaje múltiple: mayor investigación policial sobre los grupos involucrados, patrullaje reforzado, políticas municipales que mejoren la infraestructura y programas sociales que reduzcan la vulnerabilidad. “No se puede naturalizar la violencia”, advirtieron, y reclamaron acciones concretas que devuelvan la tranquilidad al barrio.
Las autoridades locales aún no difundieron un pronunciamiento público sobre los últimos hechos. Los vecinos se mantienen en alerta y disponibles para informar a las fuerzas y al municipio ante cualquier nuevo episodio.

